Yo no se a donde va a resonar mi llamado. Quien sabe si llegue muy lejos, y sobre todo, si cumple su objetivo (pretensioso quizás), o parte de el. O a lo mejor, no salga siquiera del grupito de mis contactos más frecuentes. De cualquier manera, lo haré.
Las redes sociales y los noticieros nos tienen al día con todo lo que pasa en el mundo. Cada minuto, con la ayuda de la más refinada tecnología, vemos las noticias más aberrantes e indignantes. Y lo peor de todo es que pareciera que nos estamos acostumbrando a ello. Vemos lo peor de las noticias como quien ve llover.
Recuerdo cuando, hace mucho tiempo, allá en el Salvador, yo viajaba en bus, de mi pue-blo hacia Santa Tecla, recuerdo que cuando por la ventanilla mirábamos un perro muerto tirado en la calle, era una novedad, un escándalo, algo para preocuparse, causaba cierta incomodidad.
El tiempo pasó, y algunos años después, en lugar de perros muertos y tirados en la calle, comenzamos a encontrar seres humanos. Todos conocemos los estragos de los conflictos arma-dos en el Salvador, en Guatemala, en Nicaragua, etc., con el alto costo en vidas humanas y de-más.
Ahora vemos, como dije antes, con una frialdad que espanta, como mucha gente humilde muere, otros se enfrentan en guerras innecesarias, sólo para satisfacer la codicia y ambición de “los poderosos”, quienes no son conscientes ni tienen la más mínima idea de lo que están ha-ciendo en este mundo.
Y como está bien claro para todos, que lo que causa todo el mal al planeta y el sufri-miento y muerte de tanta gente, es la inconsciencia y ambición de unos pocos, que se creen dueños del mundo, el llamado es para ellos, o mejor dicho, la sugerencia, el pedido es: Piensen por un momento, que por más que tengan y quieran, no van a poder llevarse nada, piensen por un momento que su comportamiento, aparte de todos los daños mencionados, genera además odio, resentimiento, miedo, coraje y desprecio, las emociones más destructivas, hacia ustedes, piensen por un momento si, en lugar de generar esas emociones, no les gustaría generar gratitud, amor y respeto hacia ustedes, con la consiguiente armonía, paz y dicha en el planeta. Piénsenlo por un momento. Quién sabe si este llamado no llegará en el momento oportuno, al menos para alguien…
