De alguna manera , ya sabemos qué va a pasar si actuamos de tal o cual forma. No nos preguntemos, entonces, ¿Porqué me pasó esto? Y ni siquiera puedes, para tu consuelo, responderte ¡Por estúpido!, porque no eres estúpido. Lo que eres es un necio, terco, que no quieres darte cuenta quién eres, no quieres reconocer cuáles son tus capacidades, y no quieres hacerte cargo de los compromisos que adquieres al aceptar las habilidades de las que fuiste dotado.
Bueno, y ya que comenzamos, ¿qué vamos a hacer? Fácil nos resultaría decir y decirnos: No tengo ni la más remota idea, pero sabemos que estaríamos mintiendo y mintiéndonos a nosotros mismos. ¿Porqué? Por lo mismo que dije al principio.
Decir que no sabemos qué hacer es una gran mentira y lo peor es que ni nosotros mismos podemos creérnosla; es más, nosotros seríamos honestamente los primeros en no creerla.
